Aquí me encuentro como una loca, a 1 grado de temperatura a las 8 y 25 de la noche sentada enfrente de una de mis fuentes favoritas de Burgos. No podía hacer otra cosa que reflexionar, la gente hace que me pregunte cosas de las que hasta ahora no dudaba, procurando hacer que yo vea todos los puntos de vista posibles.
Se oye el sonido del mar, sale el vaho de mi nariz al respirar y se me estan congelando las manos, todo sea porque ese sonido me tranquiliza, y mis manos siempre estan congeladas. Paciente, espero a que yo misma me de una respuesta, en verdad lo tengo claro, pero me temo todas las consecuencias.
Procuraré que a parte de apartarme de su lado, tomarme algun tiempo para mi misma, para reflexionar y evaluar todas las cosas. Acaban de sonar las campanas del reloj, avisandome de que ya son y media y aquí sigo, fría y reflexionando…
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